Nueva Constitución Española

El proyecto dedicado a la elaboración de un nuevo texto constitucional para el próximo proceso constituyente se ha trasladado a https://github.com/rmatelec/Proyecto-Nueva-Constitucion-Espanola-S.XXI.

PREÁMBULO - Nación, Soberanía y Estado

Los hombres y mujeres de España,

en nuestro deseo de promover la realización de los más altos ideales humanos; y de contribuir a la erradicación definitiva de la miseria, la violencia y de toda forma de opresión,
reconociéndonos mutuamente como integrantes de una comunidad politico-cultural nacional configurada a lo largo de la historia, con características e intereses compartidos;
provistos de la capacidad de decidir, sin injerencias ajenas a nosotros mismos, cómo gobernarnos y el tipo de sociedad en la que queremos vivir;
sabedores de que los ciudadanos pueden verse enfrentados a las decisiones del Estado y de sus gobernantes;

nos hemos dotado del marco institucional recogido en esta Constitución para garantizar la libertad colectiva a través del establecimiento de un Estado democrático ejemplar, fundado sobre la separación entre Nación y Estado, y la prudente desconfianza hacia el Gobierno y hacia cualquier otra forma de poder o dominación.

Conscientes de que sólo un poder está en disposición de frenar los abusos de otro, y del peligro de que el Estado utilice las facultades que en él delegamos mediante esta Constitución contra quienes debe servir, organizamos el poder al servicio de la libertad creando instituciones capaces de salvaguardar nuestra libertad y seguridad, pese a la debilidad de la naturaleza humana.

Diseñamos un Estado fuerte -capaz de cumplir los fines que justifican su existencia- pero plenamente sometido a la voluntad colectiva de la ciudadanía, expresada a través de un sistema político democrático, basado en la participación en igualdad de condiciones. Un Estado que ajuste su actuación a las preferencias de la mayoría, pero respetando siempre la libertad y derechos de los individuos y las minorías. Divido en segmentos independientes y enfrentados, separados en origen y situados en un equilibrio de fuerzas estable para que ninguno de ellos pueda dominar a los demás, ni ser dominado por ellos. Así es como nuestros antecesores nos enseñaron que debe organizarse un Estado.

Como tristemente descubrimos, tales controles institucionales nunca serán garantía suficiente para preservar la libertad cuando toda persona es susceptible de ser corrompida, cuando toda organización puede acabar siendo subvertida para su instrumentalización con fines espurios. La complacencia de las generaciones que nos precedieron propició el saqueo del país con la ayuda del Estado, y un retroceso sin precedentes en nuestras libertades y bienestar.

Esta debacle nos hizo redescubrir importantes verdades políticas que nunca debieron de ser olvidadas: que los derechos sólo existen mientras se ejercen y defienden activamente, que es más fácil conservar lo que se tiene que recuperar lo perdido, que en toda decisión política hay beneficiados y perjudicados, que quienes no participan en la toma de decisiones suelen ser los sacrificados en la solución dada al conflicto de intereses, que quienes más tienen que ganar són los que primero tratarán de convencernos para que apoyemos sus intereses en perjuicio de los nuestros, que los enemigos de nuestra libertad no descansan nunca, y que tanto la indiferencia como la impunidad fomentan la injusticia y el crimen. Por fortuna aprendimos y reaccionamos.

Los derechos e instituciones que hoy plasmamos en esta Constitución son fruto de las luchas de ayer, pero nunca podrán darse por garantizados. Las Constituciones son tan fuertes como las personas dispuestas a hacerlas cumplir, y -como nos muestra la historia- éstas no siempre se encuentran al servicio del Estado. Es por esto que dotamos a los ciudadanos de los mecanismos necesarios para que mantengan al Estado sometido a su voluntad colectiva y al escrutinio público desde fuera del Estado, de modo que sea la Nación la que lo gobierne, y no al revés.

Para pervivir y florecer, toda democracia necesita una sociedad civil activa, informada, vigilante, crítica y responsable. Una sociedad capaz de discernir entre moral y derecho; libre de manipulaciones y de militancia ciega; en la que se pueda discrepar civilizadamente, reconocer el mérito de los demás, aceptar la crítica hacia lo propio y en la que pensar de forma diferente no sea un agravio para nadie. Una sociedad compuesta de personas autónomas y autosuficientes, que sepan que el Estado vive de ellos y existe para servirles, que promuevan activamente sus intereses en el proceso político y estén en disposición de realizar los sacrificios que son necesarios para preservar el modo de vida que deseamos y hemos elegido.

La vitalidad de la Democracia que hoy alumbramos depende de que los españoles compratan los ideales que la inspiran y asuman como propia la tarea de hacerla respetar; de que cada día hagamos que el Estado acate los límites que le hemos impuesto y luchemos por los derechos de mañana: los conservar los que ya tenemos y por conquistar los que vendrán. El único escudo contra la tiranía es nuestra determinación de mantenernos libres, defender nuestros verdaderos intereses, hacernos oír y vivir sin miedo.

Por ello, os encomendamos la misión de proteger esta Constitución, perfeccionarla, y transmitir este legado de libertad y democracia a las generaciones venideras. Si prevalecéis, pasareis a formar parte de una de las páginas más brillantes de la historia de España, y habréis contribuido al bienestar, la prosperidad, y la emancipación de todos los pueblos de la Tierra.

No nos pareció sensato confiar nuestra libertad a la bondad, rectitud y honradez de funcionarios y gobernantes, por eso promulgamos esta CONSTITUCIÓN.

Metodología de trabajo

Repositorio en GitHub: https://github.com/rmatelec/Proyecto-Nueva-Constitucion-Espanola-S.XXI

Bibliografía Recomendada

Índice sistemático de La Constitución española: Texto actual de la Constitución (comentado en las sinopsis).